Hablemos claro: la motivación es caprichosa.
Aparece cuando quiere… y se va cuando más la necesitas. ¡NO ES CONFIABLE!
Es duro de decir y difícil de escuchar, pero la motivación (y el estado motivacional) genera más frustración que resultados.
Mientras escribía Haz que suceda®, me di cuenta de algo incómodo pero liberador: no podía depender de la motivación para avanzar. Había días en los que simplemente no estaba. No había ganas, no había energía, no había “inspiración”. Y lo peor: encontraba mil excusas para no sentarme a escribir. Me ocupaba en cualquier cosa con tal de evitar lo importante.
Eso respecto a una meta que quería hacer, que era escribir un libro, pero algo diferente es lo que “tenía” que hacer, eso era salir a hacer ventas para que mi negocio creciera, también era organizar mis finanzas y las de la empresa, tener reuniones con mi equipo, hacer seguimiento a clientes, inclusive hacer mercado, aseo en la casa y todo lo que muchos creerían que nunca hice o nunca tuve que hacer.
La verdad me sentía desmotivado para hacer la gran mayoría de esas tareas. Las aplazaba hasta que ya no había mas remedio y entonces me sentía obligado mas no motivado a hacerlas.
Algunas las aplazaba mas que otras como por ejemplo las ventas, me daba mucha pereza levantar el teléfono, arriesgarme al no, sentir que perdí el tiempo, pero le tenía mucho mas miedo a la desmotivación porque sabía que me iba a costar mucho tiempo salir de ella.
Ahí entendí algo que cambió todo:
Mis resultados no podían depender de mi estado motivacional.
Me di cuenta de que siempre fui muy dependiente de la motivación que me daba a mi mismo o de la que venia o esperaba que llegara de los demás.
Entendí esto: «Cuanto más motivado necesitas estar para actuar, menos confiable es tu sistema de resultados«
No me malinterpretes, estar motivado es muy positivo, la motivación es deliciosa, sentirse motivado es de lo mejor que te puede pasar, el problema es que yo solo me sentía motivado a hacer las cosas que me gustaba hacer, sabiendo que las demás, aunque no me gustaran las tenía que hacer.
Sí, la motivación es deliciosa… pero también es momentánea. Es como ese impulso que dura un rato y luego desaparece.
El problema es que si decides avanzar solo cuando te sientes motivado, vas a avanzar poco. Muy poco.
Por eso tomé una decisión: dejar de depender de la motivación y empezar a desarrollar mi capacidad de Esfuerzo Sostenido®
Si la motivación es caprichosa, el Esfuerzo Sostenido® es el camino a seguir porque es una elección y como te he dicho varias veces, tus resultados dependen de las pequeñas decisiones que tomas todos los días.
Lo mismo me pasó aprendiendo inglés. No siempre tenía ganas. De hecho, muchas veces no quería hacerlo. Era repetitivo, lento, frustrante. Pero seguí. Día tras día. Sin deseo, sin emoción, sin aplausos, sin motivación inclusive sin un motivo. Solo Esfuerzo Sostenido®, tomando las decisiones correctas que casi siempre eran la misma: Hacer que suceda. Ponerme manos a la obra aunque estuviera totalmente desmotivado.
Y fue precisamente eso lo que hizo la diferencia.
Hoy miro hacia atrás y tengo claro algo:
ni el libro ni el inglés ni las ventas hubieran sido posibles si hubiera esperado a “tener ganas”.
No es talento, no es suerte, no es inspiración permanente. Es Esfuerzo Sostenido®.
NO es testarudes, es método. Es tener claro el inicio y el final.
Y aquí es donde entra una idea poderosa:
la vida no premia al más motivado, premia al más constante.
Depender de la motivación te mete en un ciclo peligroso: hoy sí, mañana no, luego vemos… y así pasan los días, los meses, los años. Y las cosas importantes siguen sin suceder.
En cambio, cuando desarrollas Esfuerzo Sostenido®, dejas de vivir por impulso y empiezas a vivir por decisión.
La motivación puede iniciar el camino, pero no lo sostiene.
Lo que realmente construye resultados es tu capacidad de mantenerte, incluso cuando no quieres, incluso cuando cuesta, incluso cuando nadie te está mirando.
Ese es el verdadero juego.
En entornos organizacionales, es común sobrevalorar la motivación como motor del desempeño. Sin embargo, la experiencia demuestra que la motivación es variable y, muchas veces, insuficiente para sostener resultados en el tiempo.
Cuando realizo la reunión previa con mis clientes para ajustar la conferencia Haz que suceda® a sus necesidades, siempre pregunto cómo van los resultados del equipo, porque eso me da una idea del estado motivacional que voy a encontrar. Y es normal: nada motiva más a un equipo que ver los números en negro, nada motiva más a un líder que la sonrisa de la junta directiva, y nada motiva más a la junta directiva que los resultados al cierre del año.
El problema aparece cuando los resultados no acompañan. Ahí es donde el Esfuerzo Sostenido® deja de ser un discurso bonito y se convierte en una necesidad real: la capacidad de seguir ejecutando, ajustando y avanzando aun en momentos donde la motivación ya no alcanza.
La motivación puede iniciar un proceso, pero no lo garantiza.
Lo que realmente construye resultados es la consistencia.
RECUERDA SIEMPRE QUE: «Las personas exitosas no hacen siempre lo que les gusta. Hacen lo que dijeron que harían.»
La pregunta no es si estás motivado hoy.
La pregunta es: ¿eres capaz de avanzar incluso cuando no lo estás?
Porque al final, no gana el más motivado… gana el que más técnicas y herramientas tenga para hacer un Esfuerzo Sostenido® sin agobiarse.
Si quieres profundizar aun más te invito a ver mi canal de Youtube en el que hablo más sobre EL CAPRICHOSO ESTADO MOTIVACIONAL en este link: https://youtu.be/_u5JXtKTEXo
Un abrazo
Luis Miguel Trujillo
Autor del libro Haz que suceda® – Conferencista – Speaker internacional en ventas, liderazgo, salud mental, deportista de alto rendimiento – miembro de la Expedición EVEREST-LOBUCHE 2010